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viernes, 17 de diciembre de 2010

La Guerra de Corea 1950-1953

En este artículo trataremos de observar la fase bélica entre las dos coreas ocurrida entre los años 1950 y 1953. Este conflicto, como vemos estos días, no ha finalizado. La razón es obvia: La lucha armada finalizó, hubo acuerdos de no agresión, incluso acercamientos puntuales, pero las incompatibilidades nunca desaparecieron. El conflicto como tal podemos decir que ha estado normalizado durante casi 60 años, con únicamente pequeños incidentes aislados en la zona desmilitarizada. No obstante, la creciente presencia militar estadounidense con pruebas militares en terreno surcoreano, ha puesto en tensión a Corea del Norte, hasta el punto de iniciar un cruce de bombardeos entre las dos coreas, que solo una inminente mediación, probablemente china, podría sofocar y reducir.

La fase bélica de este conflicto se produjo entre el 1950 y 1953, suponiendo el primer conflicto de la Guerra Fría, y la primera muestra seria de lo que sería la dicotomía entre el bloque del Este liderado por la URSS y el bloque occidental liderado por USA, que caracterizaría toda la segunda mitad del siglo XX.

Este conflicto se produce en la Península de Corea, y entre los actores que intervienen en este se encuentran no solo las dos coreas divididas (Corea del Sur y Corea del Norte, sino también las grandes potencias (USA, URSS), y otras potencias regionales (la R.P. China), así como otros muchos aliados menores.

Podemos considerar este periodo del conflicto, como la fase bélica de tal, como un conflicto interestatal entre las Corea del Sur y Corea del Norte, pero con un alto grado de internacionalización, hecho clave característico de los conflictos de la Guerra Fría. Este conflicto interestatal supone el mayor conflicto de esta índole de la Guerra Fría, y el único en el que tropas soviéticas y americanas combaten de forma directa.

Antecedentes del conflicto

Ya durante el siglo XIX Corea tenía una de sus principales características que incluso en estos momentos conserva: la introversión. Como Estado unificado era considerado un “Estado ermitaño”, sin relaciones diplomáticas ni comerciales. Solo China mantenía alianzas con el país peninsular, pero ni así pudo evitar que Japón, en 1910 cuando los nipones buscaban erigirse como la potencia industrial de la zona, se anexionara la península y extinguieran la dinastía coreana vigente (Joseon).

La anexión de la península de Corea, respondía al interés japonés de explotar una región muy rica territorialmente, debido a su posición geoestratégica y su potencial económico y comercial. El Gobierno colonial japonés explotó hasta lo inimaginable la región, especialmente en el sector agrícola y pesquero, y favoreció en gran cantidad a sus ciudadanos que se mudaban a las regiones coreanas. En cambio, los autóctonos coreanos padecieron las consecuencias de la anexión viendo como su nivel de vida empeoraba considerablemente, como efecto del déficit alimentario que padecía su población al privarles mediante la exportación masiva de dos elementos básicos de la dieta coreana: el arroz y el pescado.

Es en este contexto que nace el sentimiento “pancoreano” de la población de la península, que se incrementaba al sumarse la imposición de los valores nipones a la sociedad coreana, mucho más tradicional.

El fin de la Segunda Guerra Mundial supuso de esta manera la cara y la cruz de la situación coreana. Por un lado, la caída del Imperio Japonés suponía la teórica liberación y vuelta a la Corea independiente. No obstante, la desaparición de los estándares nipones, supuso una crisis existencial de valores dentro de la sociedad coreana, cuyos valores resultaban difusos después de más de 30 años de ocupación, y que supuso que en el contexto internacional de creciente crispación de los inicios de la Guerra Fría las dos superpotencias nacientes, la URSS y Estados Unidos, se repartieran el territorio para negociar la reconstrucción de Corea.

El Norte de la Península de Corea pasó a estar dominada por la URSS, mientras que la parte Sur la dominaba Estados Unidos. Las negociaciones entre ambas superpotencias no prosperaban, i se convocaron elecciones en todo el país, de donde saldría el futuro del Estado coreano, el 10 de mayo de 1948. Pero en estas elecciones solo intervino el Sur, cosa que sirvió para declarar la Independencia de Corea del Sur, bajo influencia directa de Estados Unidos, quien mantendría tropas en la zona. Poco después, Corea del Norte haría exactamente lo mismo y declararía su Independencia. Los dos Estados reclamaban ser la legítima y única Corea, separados únicamente por una línea imaginaria (El paralelo 38), y cada uno con el apoyo de una de las superpotencias. Así nace el escenario que impulsa que el 25 de junio de 1950 se inicie la Guerra de Corea.

Problemas Centrales e Incompatibilidades

Para analizar los problemas centrales que encontramos en este conflicto, es primordial que encontremos los objetivos principales de las partes en conflicto: Corea del Sur y Corea del Norte . Es importante resaltar, que los motivos de incompatibilidad en un conflicto son muchos y de muchas tipos diferentes, y que para analizarlos debemos tener en cuenta tanto la parte visible (más fácil de analizar: Posiciones, acciones, etc.) como la no visible (Más complicadas: Intereses, Percepciones, Observación, Intenciones, Valores, necesidades, etc.).

Ambos Estados persiguen crear un Estado coreano unificado. Es decir, el primer objetivo es territorial. Tanto la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte), como la República de Corea (Corea del Sur) se reivindican a si mismos como el único y legítimo Estado coreano, y por tanto, buscan unificar militarmente el Estado en uno solo. Por tanto, encontramos como primer objetivo esta unificación, basado en un sentimiento de identidad de representar al verdadero y único pueblo coreano.
Otro objetivo incompatible entre ambos países es el modelo de Estado. Este motivo ideológico marca la gran rivalidad existente entre las dos coreas, y dificulta la gobernación. Desde Corea del Norte se entiende que Corea solamente puede haber una, socialista y alejada de la esfera de influencia norteamericana. En cambio, desde Corea del Sur se entiende que el Estado debe ser aliado occidental, democrático, abierto al comercio y la innovación, y alejado de la esfera de la URSS. Esta incompatibilidad a la hora de entender como debe ser Corea, hace acrecentar la rivalidad entre los dos países, que se consideran poseedores de la repuesta a esta dicotomía, y hace crecer dentro suyo la voluntad de homogeneizar la región.

A estos elementos, también debemos contar con el elemento de la tierra. Con la división a partir del Paralelo 38, Corea del Norte se quedó con prácticamente menos del 18% de tierra cultivable de la Península, cosa que sin duda acrecentaba su interés en dominar mayor territorio de Corea del Sur, y más cuando el Estado socialista pretendía basar su economía en la autarquía.

Actores en el Conflicto

En este apartado clasificaremos a los actores que intervienen en el conflicto. Separaremos estos actores en función de su intervención o interés en el conflicto. De esta manera los clasificamos en Actores Primarios (AP), como aquellos que intervienen directamente en el conflicto en todas sus fases, son los principales combatientes y afectados; Actores Secundarios (AS), Intervienen o son directamente afectados en alguna fase o indirectamente en todas; Actores Terciarios (AT), son afectados de forma puntual indirectamente por el conflicto.

Los AP en la Guerra de Corea son, como hemos comentado antes, los dos nuevos Estados independientes de Corea del Norte (RD de Corea) y Corea del Sur (Rep. De Corea). Estos actores son los principales contendientes en el conflicto, como hemos visto en el apartado anterior, y estaban apoyados cada uno por una de las superpotencias y por otras potencias regionales, quien les suministraran armas y material militar (Caso de la URSS con Corea del Norte) o incluso combatirán de forma activa por alguna de los dos bandos (Estados Unidos para Corea del Sur, y China por Corea del Norte ).

Los AS básicos en este conflicto son Estados Unidos, la URSS, la República Popular China, y la Organización de las Naciones Unidas (UN).

Muchos estudios revelan que probablemente la Guerra de Corea fue el escenario donde más cerca estuvieron Estados Unidos y la URSS de iniciar un conflicto bélico. Estados Unidos intervino en todas las fases del conflicto, como principal aliado de Corea del Sur, y capitaneando a su vez las tropas de las UN. Aunque el avance del ejército de Corea del Norte hacia el Sur parece ser que cogió un poco por sorpresa a los Estados Unidos, a pesar de que informes de los últimos meses antes del suceso ya anunciaban que esta iniciativa norcoreana podía producirse en breve, la reacción norteamericana fue inmediata. El Gobierno en Washington pidió la convocatoria del Consejo de Seguridad de las UN, y este aprobó una resolución (Resolución UN/82) que permitía al ejército americano capitanear un ejército que hiciera frente al ejército norcoreano, mejor equipado, con una tecnología más avanzada y con el apoyo logístico de la URSS. A Estados Unidos le interesaba preservar la integridad territorial de la zona, así como mantener el país bajo su esfera de influencia para hacer de baluarte económico contra el comunismo que se extendía por Asia Oriental, situación que ya había comprobado beneficiosa con el caso de Japón.

La URSS por su lado evitó intervenir directamente en el conflicto, aunque su colaboración con el bando norcoreano se hacía patente en el material militar que aportaban. La resolución de la UN cogió desprevenida a la URSS, quien desde hacia seis meses practicaba la política de “silla vacía” en este órgano como acción de protesta por la negativa de la UN de admitir a la República Popular China dentro del organismo, donde ocupaba el lugar chino el Gobierno nacionalista chino en el exilio de la isla de Taiwán. La URSS, aunque condenó esta resolución y brindó apoyo a Corea del Norte, manifestó su intención de no intervenir en el conflicto, y su voluntad de mantener los dos Estados coreanos con la coexistencia de dos sistemas políticos diferentes. De esta manera, el principal interés de la URSS en el conflicto es proteger la integridad territorial de la zona, y hacer cumplir los acuerdos internacionales que separaban la Península de Corea en dos Estados separados por la frontera del Paralelo 38.

China fue, sin duda, un actor clave en el conflicto. Con el triunfo del bando comunista en la Guerra Civil china y la posterior proclamación el 1 de octubre de 1949 de la República Popular China (no reconocida por la UN hasta 1971), cambia completamente el equilibrio de poder en Asia, con la presencia de dos macroestados (la URSS y China) que mostraban su apoyo a la implantación de un Estado unitario comunista liderado por Kim Il Sung, líder de Corea del Norte. Kim Il Sung, al verse apoyado por estas dos potencias no dudó en dar el paso trascendental de sobrepasar con su ejército el paralelo 38 y invadir Corea del Sur. No obstante, China no veía con buenos ojos la posibilidad que se produjera una guerra en terreno coreano, ya que esto podría motivar una intervención americana que desestabilizara la ya de por si convulsa situación en Asia, y donde la presencia americana podría resentir y hacer de escudo a las pretensiones chinas de recuperar Taiwán, donde residía en el exilio el Gobierno Nacionalista Chino, y el territorio de Mongolia, interesante por sus recursos y su valor geoestratégico. No obstante, una vez iniciado el conflicto, y con la UN dispuesta a intervenir, China no dudó en prestar ayuda directa al régimen norcoreano, y más cuando pudo ver que esta intervención internacional llevaba a las tropas americanas muy cerca de su frontera en el rio Yalu. Se puede decir, que la intervención china fue más fruto del sentirse directamente amenazada, que no por su especial interés en que Corea del Norte consiguiera sus objetivos de unificar la Península.

En cuanto a la UN, como ya hemos comentado, fue un actor clave en el conflicto en su función de intervención militar en el conflicto. Una vez producida la invasión de Corea del Norte sobre Corea del Sur, Estados Unidos demandó al Consejo de Seguridad que se pronunciará, y este, que no contaba con la presencia de la URSS, en protesta por la no inclusión de la China comunista, y por tanto también sin la oposición de China, cuyo puesto ocupada el Gobierno nacionalista en el exilio, resolvió mediante las Resoluciones 82-85 la intervención militar en el conflicto. Esta sería la primera intervención militar de la UN, y constó de una condena de la invasión norcoreana y el llamamiento de una intervención para detener el conflicto, restablecer la paz al territorio, y prestar ayuda militar a Corea del Sur. La intervención militar estuvo liderada por Estados Unidos, y constó de una coalición de 16 miembros.

Los AT a destacar en el conflicto son Japón, Taiwán y otros Estados descolonizados del Asia Oriental. Estos Estados no intervienen directamente en el conflicto, pero son influidos por este de una forma substancial.

En el caso de Taiwán, donde residía el Gobierno Nacionalista chino en el exilio, fue un actor importante. La isla contaba con la defensa de Estados Unidos, la legitimidad de la ONU y el interés de la China comunista de recuperar su control, cosa que hacía a este pequeño territorio un foco internacional importante. Durante el conflicto, Estados Unidos no olvidó la protección de la zona, y ordenó a su Séptima Flota que protegiera la zona, a la vez que utilizaba la isla, como también las islas japonesas como bases en el territorio, lo que le permitía una rápida intervención durante todo el conflicto. Pero desde los Nacionalistas chinos también existía el interés por intervenir activamente en el conflicto, cosa que se muestra en su posición afirmativa en cuanto a la intervención de la UN en el Consejo de Seguridad, donde recordemos era miembro permanente, y su voluntariedad de intervenir militarmente dentro de los comandos UN. No obstante, su petición de intervenir fue denegada por Estados Unidos, quien consideraba un peligro por las repercusiones que tendría esta intervención para la China comunista.

En cuanto a Japón, su intervención directa en el conflicto fue mínima, pero su repercusión indirecta sí que fue reseñable. Japón, en su nueva posición de aliado de los Estados Unidos representaba una región clave en la geoestratégia americana para mantener su posición en Asia Oriental. Las islas japonesas supusieron un punto clave para desarrollar la estrategia y para orientar el sentido del conflicto. Además, el país nipón fue el gran beneficiado del conflicto; las necesidades de material a la zona de los Estados Unidos se realizaron durante el transcurso de la guerra mediante un complejo sistema de “pedidos” que permitía la provisión y la compra local sin los problemas propios de los flujos comerciales. Además, la industria japonesa, muy resentida por la Segunda Guerra Mundial, comenzó de nuevo a funcionar gracias a la inversión americana, y fábricas como Mitsubishi o Mitsui entre otras comenzaron a prosperar en el ámbito militar, sabiendo reconvertirse a otros sectores después del conflicto. La manufactura japonesa aumentó cerca de un 50% entre 1950 y 1951, y para 1952 ya doblaba la producción de 1949.

Finalmente, cabe destacar la influencia que tuvo este conflicto en lo sucedido poco después en otros puntos cercanos de Asia Oriental. Prácticamente al mismo tiempo que se iniciaba este conflicto en Corea, un poco más al Sur, en Vietnam, que ya llevaba duras batallas con Francia por su independencia en las Guerras Indochinas, se proclamaba la división del país en dos Estados: Vietnam del Norte, bajo influencia comunista, y Vietnam del Sur, bajo influencia occidental. Esta división no tardaría mucho más en desenvoluparse como un nuevo conflicto que sería la Segunda Guerra de Indochina, o más conocida como Guerra de Vietnam, donde el desarrollo de acontecimientos que llevan al conflicto se asemeja mucho al conflicto coreano. Otros Estados de Asia Oriental, como Laos o Camboya, también sucumbieron a la esfera comunista desarrollando duros enfrentamientos con su propia población.

De esta manera, como hemos podido ver en esta clasificación de actores del conflicto, encontramos dos bandos claros en el conflicto, cada uno de ellos con la presencia de una de las superpotencias, y con bastante simetría de fuerzas, cosa que supuso el “estancamiento” del conflicto que llevó al armisticio de 1953.
El primero de estos bandos, amparado por la legitimidad de la UN, lo forma Corea del Sur, con el apoyo militar del ejército de los Estados Unidos, encabezando la fuerza militar de la UN, formada por 16 Estados. Este bando contaba con una fuerza militar de aproximadamente 1 millón de unidades, siendo especialmente significativo el número de efectivos surcoreano y estadounidense. Se estima que durante el conflicto este bando tuvo cerca de 200.000 bajas, de las cuales, la gran mayoría serian procedente de Corea del Sur.

El otro bando lo forman Corea del Norte, y las dos potencias comunistas de la zona, la URSS, que interviene apoyando públicamente a Corea del Norte y proporcionándole material militar para el conflicto, y China, que interviene militarmente en el conflicto a favor del régimen norcoreano. Los datos de este bando son menos fiables, pero se presupone que podrían contar con un número entre 1’5 y 2 millones de efectivos en combate, de los cuales más de la mitad serian procedentes de la China comunista. Se estiman que sus bajas rondarían unos 400.000 soldados.

Proceso y Dinámica del Conflicto

Las fases del conflicto son:

1. Conflicto Latente – Formación del Conflicto:
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Corea quedó a merced de las grandes superpotencias. Tras la derrota de Japón se acordó en la Conferencia de Postdam (1945) la división de dicho país en la línea del paralelo 38º. A partir de esa división la zona del Norte quedó en manos de la URSS mientras que el Sur estuvo a cargo de EEUU. Ambas crearon un Gobierno provisional propio donde Corea del Norte estaba liderado por Kim Il Sung y Corea del Sur estaba dirigido por Syngman Rhee. Las dos superpotencias se fueron retirando progresivamente, pero la influencia de estos y las hostilidades iban aumentando y cada vez había una mayor tensión entre ambas partes.

2. Escalada del Conflicto y Confrontación de intereses
La URSS hace construir en la parte norcoreana del Paralelo 38 un puesto de control, y el régimen norcoreano invoca su propia autodeterminación. En Corea del Sur, a petición de la UN, se convocan unas elecciones validas para todo Corea, pero que solo se celebran en Corea del Sur. Las incompatibilidades comienzan a ser visibles.
La situación de China donde triunfó el bando comunista en 1949, hizo que cambiara totalmente la situación geoestratégica en Asia Oriental, puesto que junto a Stalin, se convirtió en el principal apoyó del régimen norcoreano.

3. Conflicto de baja intensidad
Kim Il Sung el 25 de junio de 1950 invade a Corea del Sur atravesando el paralelo 38º. Estados Unidos reclama que el Consejo de Seguridad de la UN se manifieste.

4. Intervención Internacional – Construcción de la paz
Durante el periplo devastaron todo a su paso y los surcoreanos únicamente pudieron retirarse replegándose en Busan. La reacción por parte de EEUU fue inmediata. Los americanos lograron que la UN llevara a cabo una serie de resoluciones en el que Estados Unidos pasa a ponerse al frente de un ejército UN, integrado con otros quince Estados, para afrontar el ataque norcoreano. El hecho de que el delegado de la URSS en las UN no asistiera para reivindicar que el Consejo no aceptara a la China Popular hizo que la resolución apoyando a los EEUU fuera respaldada apresuradamente por todos los miembros del Consejo de Seguridad, con la única abstención de Yugoslavia.

5. Conflicto de alta intensidad – Resistencia
Tras la intervención de la UN comandado por Estados Unidos, el ejército chino decidió intervenir en el conflicto debido al miedo de que el ejercito internacional llegue hasta sus fronteras. El ejercito chino hizo que el ejército norteamericano retrocediera hasta el punto que dichas tropas comunistas retomaran nuevamente Seúl. El prestigioso General MacArthur estadounidense fue destituido puesto que propuso un bombardeo atómico en el norte de China e hizo que el presidente Harry S. Truman tuviera una reacción alarmante, puesto que la mera proposición podía ocasionar un enfrentamiento nuclear contra la otra superpotencia, la URSS.
En cambio, la URSS declaró su intención de no participar activamente en el conflicto, y su interés en que coexistieran los dos sistemas diferentes en la Península.

6. Alto el fuego – Imposición de acuerdos
Con la presencia del aparato militar de la UN y la intervención china, se llegó a una situación de mucha igualdad entre ambas partes, con la estabilización del conflicto. Así se inició una serie de negociaciones que acabarían en julio de 1953 con la firma del Armisticio en Panmunjong, donde se acordó una nueva línea de demarcación en torno al paralelo 38º, que actualmente se sigue conservando.
Pero este armisticio, acabo con la lucha armada, pero nunca pudo acabar con las incompatibilidades de las partes, que siguieron presentes, y aun ahora, como podemos ver en los hechos actuales, sigue existiendo y generando tensiones que amenazan opciones de retomar un conflicto armado “pausado” hace casi 60 años.
ANTONINA GONZÁLEZ
Licenciada en Estudios Orientales y en História
FRANK MORALES
Politólogo

martes, 23 de noviembre de 2010

ELECCIONS CATALANES: PSC i ICV-EUiA













GARANTIA DE PROGRÉS

El canvi real

El Partit dels Socialistes de Catalunya es troba davant d’unes eleccions al Parlament realment complicades. Tot hi que sovint es diu que els sondejos mai són definitius, i personalment penso que és cert, aquests donarien als socialistes el menor nombre d’escons de la seva historia. Després de set anys formant Govern, juntament a amb els altres dos partits que formaven el Tripartit, tot sembla predir que en aquesta ocasió, tot hi que ja ho semblava quatre anys enrere, la posició del PSC serà a la oposició.

Des del partit s’ha defensat a ultrança l’obra de Govern, al mateix temps que paradoxalment, es repetia fins la sacietat la negativa de formar novament una coalició de Tripartit. Tot hi que sumessin, que a dia d’avui sembla inclús improbable, José Montilla ha negat que es pogués produir aquesta nova coalició, tot sigui dir-ho, fa quatre anys deia el mateix. No obstant, aquesta vegada sembla que ni es voldrà ni es podrà el Tripartit. Montilla vol governar aquesta vegada amb solitari, igual que José Luís Rodríguez Zapatero i igual que vol Artur Mas, amb suports puntuals segons els temes.

Com dèiem, tot fa pensar que les opcions de que els socialistes mantinguin els seus diputats, i ja no diem que governin, són pràcticament nul·les i el seu pas a la oposició és més que probable. No obstant, els socialistes no tiren la tovallola en el seu final de campanya i continuen declaradament confiats, o això ens diuen, que un votant “ocult” fins ara capgirarà els resultats dels sondejos. Durant els últims dies estan forçant la maquina amb discursos agressius, algun que altre insult que s’escapa, i el desig d’un debat cara-a-cara entre Mas i Montilla, conscients de que cada dia sense que Mas es “molli”, és un dia menys per que el candidat convergent guanyi la Presidència de la Generalitat. En aquests moments, els socialistes ja no tenen res a perdre, ja que ja sembla que han perdut molt, i molt a guanyar si Mas la pífia.


FRANK MORALES
Politólogo














VERD ESPERANÇA, SOLUCIONS D'ESQUERRES

Canvis que cal fer. Que ningú més fará

Desde ICV-EUiA afrontamos éstas elecciones con el convencimiento de que somos el único partido con representación parlamentaria que sigue defendiendo postulados de izquierdas. Ante un PSC que ha tirado la toalla y se resigna, y una ERC desorientada, nosotros planteamos una salida justa y sostenible a la crisis en la que pague más quien más tiene y más contamina y no al revés.

Creemos que somos la última esperanza para mucha gente de izquierdas decepcionada por la política económica de recortes de Rodríguez Zapatero, un gobierno que se dice socialista y que en cambio ha tirado adelante la reforma laboral que el PP no se hubiera atrevido a plantear y la más lesiva para los derechos de los trabajadores y trabajadoras de la democracia.

En contextos de crisis como el actual es cuando más necesario es un Estado del Bienestar fuerte que pueda dar respuestas a la gente que peor lo pasa y garantice unas condiciones de vida dignas a todos los ciudadanos y ciudadanas.

Nuestra coherencia y el trabajo echo en los dos gobiernos de izquierdas de la Generalitat nos avala. Hemos sido pioneros en políticas de agua, tratamiento y recogida de residuos, políticas de seguridad, preservación del medio ambiente... y el balance en cuanto a políticas sociales y despliegue del Estado del Bienestar es muy positivo (más escuelas públicas, más inversión en sanidad, rehabilitación de barrios, etc.). En 7 años hemos hecho más que en 23 años de CiU. No sólo hemos hecho más, sino que han sido políticas diferentes.

Además, somos el único partido que deja bien claro cual es su política de pactos: sólo pactaremos con quien se comprometa a hacer políticas de izquierdas.

Todas las encuestas reflejan que ICV-EUiA consolida su espacio electoral. I éste echo, teniendo en cuenta que los resultados de 2006 fueron los mejores de la historia de la coalición, es algo muy a tener en cuenta.

Nosotros creemos que en éstas elecciones, las primeras en que la gente tiene el poder de decidir quien quiere que gestione y lidere la salida a la crisis, sólo hay dos opciones:
La salida a la crisis aplicando las mismas recetas que nos han llevado a ella (desregulación del mercado, recortes en servicios públicos, desfiscalización...) que es el modelo de CiU y PP o una salida a la crisis justa y solidaria (fiscalidad progresiva, más estado del bienestar y hacer de la ecologia una oportunidad y una palanca de cambio hacia un modelo productivo más sostenible).

El futuro no está escrito y somos muchos los que no queremos volver atrás, a los tiempos ya no de “una Catalunya millor” sino de “una Catalunya Millet”.

CARLOS RODRÍGUEZ

Regidor del Ayuntamiento de Viladecavalls y Alcaldable para las elecciones municipales de 2011

sábado, 20 de noviembre de 2010

ELECCIONS CATALANES: ERC i PP













GENT VALENTA


Puigcercós 2010. Catalunya Decideix


Independència! Independència ara! Aquest és el postulat de la candidatura d’ERC davant les properes eleccions al Parlament. Esquerra Republicana de Catalunya sempre ha estat un partit partidari de portar a Catalunya a quotes d’autogovern cada cop més altes. En aquestes eleccions han donat un pas més, i ja demanen la independència formal i material de l’Estat espanyol. El camí cap a aquesta independència proposa que es produeixi a partir de la celebració d’una consulta popular, aquest cop si, vinculant, que seria un pas més respecte de les abstencionistes consultes populars municipals dels últims mesos que més que mostrar el sentiment independentista català, ens ha mostra l’alt grau d’interès ciutadà respecte a aquests temes.


Per aquest canvi de mentalitat ha estat clau el context que viu la comunitat catalana, amb una crisi econòmica i també política on el lideratge queda castigat per la falta de credibilitat i la desconfiança popular respecte dels candidats. Però també ha estat clau la irrupció de nous candidats pro-independentisme, com Reagrupament Independentista, escissió d’ERC, o Solidaritat Catalana per la Independència. És possible que ERC davant el temor de que aquests partits li robessin el vot independentista, hagi decidit optar per aquesta actitud més compromesa amb la independència.


Esquerra va arribar a la pre-campanya (que avui en dia comença el dia després de les eleccions passades) amb unes perspectives molt negatives degut a les crítiques generades cap al Tripartit, la falta de coherència entre el partit pre-electoral i el partit governamental, i les batalles internes que van acabar per jubilar a Josep Lluís Carod Rovira. La baixada semblava assegurada, i més quan apareixien partits com els ja esmentats anteriorment que semblava que encara els prendria més vots. Però Puigcercós es va treure el conill de la txistera: les consultes independentistes (i la reforma fiscal, ja sabeu això del “Madrid és una festa, i a Andalusia no paga ni Deu”). Ara mateix, tot sembla dir que si el PP no els treu el lloc, Esquerra tornarà a ser la tercera força política, i llavors ningú sap que passarà: Tindrem tàndem nacionalista CiU-ERC? Si finalment es produeix aquest pacte, CiU plantejarà a Madrid (On la fiscalitat és una festa...) l’opció de la independència? I que dirien a Madrid? Bé, aquesta última pregunta tothom sap la resposta, la resta ho haurem de veure després del 28-N.

JORDI GÓMEZ
Funcionario y Estudiante de Ciencias Políticas
















SOLUCIONS PER A LA CRISI

Solucions per als catalans


El Partit Popular de Catalunya arriba a aquestes eleccions autonòmiques amb noves perspectives: Alícia Sanchez Camacho com a cap de llista, abandonant d’aquesta manera el Senat espanyol, i pretensions clares de formar part del pròxim Govern de la Generalitat. Al igual que fa quatre anys, arriben a les eleccions sense governar a l’Estat ni amb un fort suport popular a Catalunya, però ara en canvi tenim una situació molt diferent, la crisi econòmica, que pels populars te uns responsables clars: el Govern central, el PSOE, i el Govern català, el tripartit o govern d’entesa, es a dir, PSC-ERC-ICV·EUIA.

El PP està disposat a oferir una Catalunya molt diferent a la que hem viscut en els últims set anys, formalitzant un dur discurs crític als governs central i autonòmic català i fent una crida a la població catalana a exigir la responsabilitat de la crisi a aquests partits que es reflecteixi en un càstig polític a les eleccions del 28-N. A tot això, s’ha de sumar un programa electoral de clar indole liberal en quant a propostes econòmiques, i amb el component conservador en quant a polítiques socials que el partit sempre ha defensat tant a l’Estat espanyol com a Catalunya.

Però el tema clau de la campanya del PP ha estat la immigració, tema que ha enfortit el partit de forma considerable i que l’ha catapultat al centre de tots els debats, també en part per la polèmica generada pel lamentable videojoc de l’Alicia Croft. Les polítiques d’immigració han estat sempre un tema clau que ressorgeix en moments de crisi i tensió social, i el PP històricament ha estat el partit que les sol treure a la superfície política, el que anomenem l’agenda setting. Però en aquesta ocasió, no van ser els populars sinó Plataforma per Catalunya i Anglada qui va treure el debat, i va obligar al PP, des del meu punt de vista, a modificar els seus canons d’actuació.

Molt s’ha parlat de que aquesta estratègia del PP pugui respondre a un banc de proves. Al PP a nivell estatal li interessa coneixer com respon la gent electoralment davant de propostes tan dures i controvertides com són les que proposa la candidatura a Catalunya, i un bon resultat a la seva comunitat autònoma maleïda electoralment podria ser un incentiu important de cara a establir aquestes estratègies de cara a les Municipals de 2011 i, sobretot, a les Generals del 2012. Altre objectiu clar del partit, i en aquest cas no s’amaguen, és guanyar Badalona. La important ciutat de l’àrea metropolitana de Barcelona ha estat històricament un feudo clar socialista, i una revifada popular al municipi serviria per posicionar al partit dins d’una zona clau catalana, i per donar una lliçó que sense dubte tocaria el cor de l’esquadra socialista.

El PP està acostumat a actuar en solitari a la dreta de l’eix, i el fet de que altres partits, com Ciutadans o Plataforma, els treguin els seus punts històrics (la defensa de la unitat de l’Estat, la llengua castellana, el discurs anti-immigració, etc) no els fa cap gràcia. Sens dubte, sense l’aparició d’aquests partits, la dura estratègia del PP seria molt més complicada d’entendre.

En aquests moments, el PP es torna a sentir important. Com a la etapa 1995-2003, aquest partit es sent capaç d’aconseguir el tercer lloc en numero d’escons. Però el que seria realment important pel grup seria ser determinant a la formació de Govern, com ja ho van ser al 1999, tot hi ser arraconats durant tota aquesta Legislatura. En aquest cas Sánchez Camacho ho ha deixat ben clar: si CiU vol formar Govern amb ells, la federació nacionalista es tindrà que guanyar l’ajuda popular.
FRANK MORALES
Politólogo

viernes, 29 de octubre de 2010

Canvis i evolució del Sistema de Partits a Espanya: 1977-2008




A aquest article veurem l’anàlisi del sistema de partits espanyol a partir dels resultats electorals duts a terme en els primers comicis electorals democràtics al 1977, i els últims realitzats al 2008. A través d’aquests resultats, i dels càlculs realitzats i visibles a l’anterior taula comentaré els aspectes calculats. Una vegada vist aquests elements, i veient com han canviat o s’han mantingut amb el temps, realitzaré una visió més de fons, dels factors invisibles, dels inherents del sistema que no veiem a les taules però que existeixen a la societat espanyola i que tenen incidència en el sistema de partits.



Abans de començar aquest anàlisis, hem de tenir en compta un factor influent. I és que si be ens pot semblar que el sistema polític democràtic espanyol no ha variat massa des de la seva creació a la Transició, si que ho ha fet lleugerament el seu sistema electoral, que al 1977, encara a una Espanya pre-constitucional el dret a vot només el podien exercir els homes i dones majors de 21 anys. Amb la Constitució d’un any més enllà, aquesta majoria d’edat política ja sí que es reduiria als 18 anys actual.

L’observació directa dels resultats electorals a aquestes dues eleccions generals ens deixa veure alguns elements importants a considerar respecte a la comparació temporal.

A les eleccions de 1977, 18 partits polítics van aconseguir un major nombre de vots del 0,30% del cens, dels quals únicament 12 aconsegueixen representació parlamentaria. En el cas de les eleccions de 2008 trobem que 11 partits aconsegueixen més del 0,25% dels vots, dels quals 10 aconsegueixen escons al Congrés. Aquest element també és visible al càlcul del nombre efectiu de partits electorals (NEPE) i el del nombre efectiu de partits parlamentaris (NEPP). Mentre que al 1977 el NEPE era de 4,47 partits al sistema, al 2008 aquesta xifra s’ha reduït fins a 2,82 partits. El NEPP no s’ha reduït en tanta quantitat però també és visible aquest canvi del 1977 2,89 partits fins al 2008 2,34 partits. Podem atribuir aquesta baixada en els partits electorals i els partits parlamentaris a varis aspectes: Des del punt de vista històric, Espanya al 1977 just estava engegant l’anomenat procés de transició a la democràcia que posteriorment ha fet que aquest període sigui conegut amb aquest mateix nom, i els partits i amb ells el sistema de partits es creava paral•lelament amb el nou sistema democràtic. Molts dels partits que competirien en aquestes eleccions tenien un referent històric als partits de la II República i alguns inclús havien estat operant a l’exili durant el franquisme. No obstant, la majoria dels partits que competirien a les eleccions de 1977 eren de nova creació, i els que mantenien aquest vincle històric al que ens referíem, preferien mirar als referents europeus actuals que no pas als referents de la II República. Així ens trobem davant d’unes eleccions, les de 1977, on s’inicia un procés electoral després de més de 40 anys on gairebé tots els partits són nous i desconeguts, on la gran part de la població no coneix la democràcia que per altre part és encara molt verda, i on ni tan sols la multitud de partits i agrupacions creades en aquesta època saben quin suport obtindran.

En canvi, quan parlem de 2008 estem parlant d’un sistema consolidat, ja madur, que amb més de 30 anys de vida ha col•locat a ciutadans i partits polítics a una posició que ja es suposa inamovible. Ara, tot hi que continuen existint multitud de partits i plataformes pocs són els que tenen opcions, i els ciutadans ho saben, i comencen a aparèixer elements importants com per exemple el vot sofisticat o útil, que fa que el ciutadà voti la seva segona opció política per considerar-la més determinant.

Exactament és aquest factor, el vot útil el que afavoreix el que anomenem la concentració del vot, que no és altre cosa que la suma del percentatge de vot o suport popular que han adquirit les dues primeres opcions (En el cas de la concentració d’escons, és la suma del percentatge d’escons obtinguts per aquestes dues forces polítiques, el que ens permet veure fins a quin punt monopolitzen entre els dos els seients al Parlament). Si mirem aquesta concentració del vot, podem veure com en el temps aquesta a augmentat de forma considerable, passant de casi el 64% del total de vots al 1977, fins al 84% al 2008, que com més tard veurem l’apropa molt al que consideraríem propi d’un sistema bipartidista. Podem atribuir aquest augment a la concentració dels vots, que és major inclús en el cas de la concentració dels escons, a les causes que abans ja esmentàvem: La societat de 1977 votava a cegues, amb un sistema de partits encara desconegut on competien multitud de partits de totes les tendències, i per tant, tot hi que els dos primers partits (UCD i PSOE) van aconseguir un ample avantatge respecte a la resta, aquest va ser molt inferior que al 2008. Les darreres eleccions en canvi si que trobem el sistema de partits consolidat, amb dos partits (PSOE i PP) que pràcticament monopolitzen els vots de tot l’Estat, on són considerats com els dos únics grans partits amb opcions de governar, i per tant, els principals rebedors de vots útils.

Però els ciutadans no són els únics que s’han adaptat al nou sistema de partits. Els mateixos partits també s’han adonat que en el sistema polític heretat de la transició es prima molt més la unió política que la des-unió, i molts han optat per formar coalicions o federacions de partit per tal de millorar la situació política del partit, exemples bàsics són els de Coalició Canaria o Convergència i Unió. Aquestes unions de partit també han afavorit a reduir el ventall de partits que competien electoralment, concentrant el vot dels partits que integren la coalició en un de sol i d’aquesta manera obtenint resultats més satisfactoris.

Una altra hipòtesi que caldria tenir en compte és la de la teoria dels cleavages o clivelles polítiques, estudiada per Lipset i Rokkan i emmarcada en el que coneixem com a variables sociològiques a l’hora d’estudiar els sistemes de partits. Segons les tesis d’aquests autors, els sistemes de partits evolucionen amb la mesura en la que canvien les clivelles que marquen la seva societat. En la societat espanyola de 1977 jo destaco tres: la ideològica, la religiosa i la territorial. Si analitzem com a afectat el pas del temps a aquestes tres clivelles veiem el següent: el religiós desapareix: si bé al 1977 havien partits anomenats de Democràcia Cristiana, el desmarcament de les autoritats religioses de la vida política facilitarà que aquests partits comencin a desaparèixer o a formar coalicions amb altres partits de caire conservador o liberal-conservador; en quant al territorial, roman e inclús s’intensifica amb partits nacionalistes autonòmics exercint d’àrbitres a l’hora de formar Govern. No obstant, la clivella nacionalista es viurà amb més intensitat en l’esfera autonòmica, mitjançant un fenomen anomenat vot dual, en el que a les eleccions autonòmiques agafen força les forces nacionalistes mentre que a les eleccions generals surten com a més votats els partits de caire estatal; d’aquesta manera, la clivella que es manté com la més destacada és la ideològica, o de l’eix Esquerra-Dreta. Al 1977, molts partits ocupaven aquest eix E-D, amb dos partits dominants un al centre-esquerra (PSOE) i l’altre al centre o centre-dreta (UCD), i un altre de més minoritari a la dreta (AP). Amb el pas del temps i la desaparició d’alguns partits (UCD, CDS) i la coalició d’alguns grups en nous partits federació (CiU, IU), el numero de partits s’ha reduït, i la competició s’ha concentrat molt en dos únics partits amb opció de governar, el PSOE, representant l’esquerra espanyola i el PP, representant la dreta. No obstant, aquesta clivella és més fruit d’una convenció social i històrica que no per la diferencia real de les polítiques i propostes d’aquests partits, que sovint representen posicions molt properes.

Finalment, l’ultima dada amb la que comptem és el Índex de Desproporcionalitat. Aquestes dades, calculades amb el mètode de Gallagher, ens mostren com de desproporcional resulten els resultats electorals, és a dir la diferencia que esdevé del que la gent vota a la configuració de la cambra baixa del Parlament. La comparació entre els resultats de les dues eleccions ens mostren que el sistema de repartició d’escons al cas espanyol (Formula electoral d’Hont, divisió de circumscripcions per províncies, algunes d’aquests províncies amb molt baixa repartició, etc) no resulta gaire proporcional. No obstant, la desproporcionalitat resulta molt major al 1977 que al 2008; això no és causa del canvi en el sistema, que és manté idèntic, si no en la forma de votar del ciutadà. Seguint amb el nostre argument anterior, l’existència de molts més partits al 1977 va fer que els vots quedessin més repartits com es mostra a la taula dels resultats electorals (En 1977, 18 són els partits que superen el 0,25% dels vots, mentre que al 2008 només en són 12 partits), en el càlcul del NEPE o en el índex de concentració, i tot plegat va produir que no tots aconseguissin representació al Congrés. En canvi, a les darreres eleccions, els votants van concentrar molt més els seus vots en els dos primers partits, el que va fer que, tot hi estar encara lluny de ser proporcional, no infrarepresentés a tants partits.

A continuació, deixarem de banda l’anàlisi temporal de les eleccions, i ens centrarem en aspectes més propis de la dinàmica de aquest sistema de partits, i veure’m si persisteixen, per veure i catalogar el sistema de partits espanyol al 1977 i ara.

Com hem pogut veure, al 1977, el sistema de partits comptava amb 4,47 partits electorals efectius, dels quals passaven a ser 2,89 partits parlamentaris efectius, amb una concentració de vots dels dos primers partits de gairebé el 64% dels vots i de més del 81% dels escons, i amb una gran desproporcionalitat segons el mètode de Gallagher (10,67).

En quant, als resultats que veiem del 2008, podem dir que el sistema comptava amb 2,82 partits electorals efectius, que passen a ser 2,34 partits parlamentaris efectius, amb una concentració de vots de gairebé el 84% dels vots i d’escons més del 92%, i amb una desproporcionalitat no tan alta com al 1977 però que dista molt d’altres Estats proporcionals.

Davant aquest anàlisi en perspectiva individual, es poden destacar dos aspectes, que valorarem a través de la perspectiva institucional: l’efecte mecànic i l’efecte psicològic.

Com podem veure, en tots dos casos, el NEPE pateix una disminució al convertir-se en NEPP. La raó és l’efecte mecànic del sistema electoral. El sistema electoral espanyol, amb les seves característiques (formula d’Hont, circumscripcions de baixa magnitud, barrera electoral, etc) beneficia als partits més votats, i perjudica de manera importantíssima als partits minoritaris que no tinguin el vot molt concentrat a una circumscripció (Per això, podem dir que el sistema electoral perjudica més a IU que a CiU). Aquest fet és també el que explica com la concentració de vot dels dos partits més votats es fa molt major quan passa el filtre del sistema electoral, és a dir, quan analitzem la concentració mitjançant els escons.

Sobre l’efecte psicològic, ja l’hem comentat força durant aquest anàlisi. El sistema de partits espanyols en entrar amb contacte amb aquest sistema electoral tant afavoridor per les opcions majoritàries, incentiva molt el vot útil ja que el ciutadà és coneixedor de que un vot a un tercer partit, tot hi ser el preferit, pot ser menyspreat pel sistema. En aquesta lògica sovint el votant decideix a qui votar mitjançant el que més l’atrau de les dues opcions de Govern, es a dir, realitza el vot útil.

Aquests fenòmens que acabem de veure són els que porten a que sovint considerem el sistema de partits espanyol com un sistema bipartidista.

Sartori considera que un sistema bipartidista és aquell en que dos partits d’ideologies contraposades absorbeixen de forma clara la majoria dels vots, deixant un espai escàs a la resta de partits. Sota aquesta lògica no quedaria dubte, el sistema espanyol, si tenim en compte les eleccions de 2008, és un sistema bipartidista, amb dues opcions que aglutinen el 83,81% dels vots, i el que és més significatiu, el 92,18% dels escons al Parlament (323 de 350 escons). En el cas de 1977, si tenim en compte únicament la concentració de vots amb un 63,76% dels vots no hauríem de tenir-ho tant segur que el sistema fos bipartidista, però l’efecte mecànic del sistema electoral que atorga a aquests partits el 81,14% dels escons (282 de 350 escons) fa que ens trobem de facto amb un sistema creat per ser bipartidista.

FRANK MORALES-Politólogo

viernes, 1 de octubre de 2010

LA II REPÚBLICA: Los grupos políticos republicanos [Parte 2]


En cuanto a los nuevos grupos creados, estos estaban muy dispersos y divididos. Esta división estaba presente des del sindicalismo desarrollado por la recién creada CNT anarco-sindicalista y la vuelta a la escena reivindicativa de la UGT socialista, hasta en los centenares de partidos creados en este tiempo, en el que conviven, con poca paz, socialistas, comunistas, radicales, republicanos convencidos, moderados republicanos poco convencidos, etc.

A continuación y para finalizar, realizaremos una lista con los principales partidos de la época. Como ya hemos dicho anteriormente, el sistema de partidos de este régimen se caracterizó por tener un gran número de partidos por lo que aquí solo nombraremos a algunos de ellos.

La Extrema Derecha:

- Falange Española (FE): Tras el éxito de la marcha sobre Roma que había llevado a Benito Mussolini al poder en Italia, José Antonio Primo de Rivera, hijo del antiguo dictador español, decidió crear una organización fascista al estilo italiano. De esta manera conoce a otros miembros como Ramiro Ledesma Ramos, admirador de Adolf Hitler, y Onésimo Redondo, líder de las JONS, y entre los tres crean el partido FE y de las JONS. En su programa ya figuran rasgos como el autoritarismo, el ultranacionalismo, el imperialismo y la violencia como medio de acceder al poder, mostrando su acercamiento con los movimientos fascistas de Europa. Su base política residía básicamente en empresarios industriales y financiaros. Durante todo el periodo republicano, su papel más importante resulta ser el desarrollo de los acontecimientos para que el régimen caiga, que finalmente condujeron a la Guerra Civil. En ningún momento consiguió un apoyo popular significativo, pero sus frecuentes altercados y enfrentamientos con los grupos más radicales de la izquierda, principalmente con las organizaciones juveniles, así como sus actos violentos y asesinatos contribuyeron a crear un clima de inseguridad y violencia propicio para las intentonas militares que se estaban gestando.
- Coalición Católico-Fuerista (CCF): Partido formado por carlistas, fueristas, monárquicos, y ultra-católicos. Propugnaban la vuelta a la Monarquía, y una estricta relación entre el monarca, jefe del ejecutivo, y la iglesia, eje espiritual del Estado. A pesar de no obtener demasiado mal resultado en las primeras elecciones constitutivas, sus militantes se fueron escindiendo hacia otros partidos del panorama vasco-navarro.
- Comunión Tradicionalista (CTrad): Partido integrado por tradicionalistas e integristas religiosos. Aunque sus postulados eran de un carlismo duro venido a menos, su influencia creció de manera substancial en zonas como Andalucía. El gran artífice fue Manuel Fal Conde. Fue el primer partido en apoyar el golpe de Estado militar de Franco, y poco después este partido se fusiono con FE para formar Falange Española Tradicionalista de las JONS.
- Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS): Agrupación política de ideología fascista. De carácter totalitario y contrario a los partidos políticos y a cualquier sistema democrático, propugnaba la supremacía del Estado, pretendiendo articular este Estado en torno a un Sindicato Vertical. De carácter marcadamente nacionalista concretó esta ideología en el denominado nacional-sindicalismo. Dentro de la unión con FE, este grupo consistía en la elite más combativa y reaccionaria del grupo. Onésimo Redondo fue su principal figura.
- Partido Nacionalista Español (PNE): Partido político defensor de la monarquía y de las tendencias de ultra-derecha. Su lema era “Patria, religión y monarquía” (cosa que le acerca a los postulados carlistas “Dios, patria y rey”). Este partido, que decía combatir con todos los enemigos de la patria, se unió poco después del estallido de la Guerra Civil con el resto de partidos de la extrema-derecha a la causa franquista, en la cual muchos fueron combatientes acérrimos. Su líder fue José María Albiñana.

La Derecha:

- Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA): La CEDA fue el gran partido de masas de la derecha española durante la II República. Nace como la unión de un gran número de partidos católicos de derecha. El partido contenía un buen número de tendencias de derecha diferentes, y dentro de él había importantes discrepancias, sobretodo en temas autonomistas. Pero todos estos partidos compartían un factor común, que era el especial interés por las cuestiones clericales y su crítica a las reformas promulgadas por Azaña y sus Gobiernos sociales de izquierda. Su política moderada ha sido referente en muchos de los partidos que en la actualidad se consideran Demo-cristianos. A pesar de ganar las elecciones de 1933, los Gobiernos resultantes fueron monopolizados por el PR, dejando a la CEDA un lugar secundario aun siendo mayoría en el Parlamento. Su principal líder fue José María Gil Robles.
- Partido Radical (PRad): El partido Radical Republicano, era la organización fundada por Alejandro Lerroux, uno de los padres de la II República. Su base ideológica fue cambiante, oscilando de un centralismo y radicalismo inicial anticlerical y violento, en el que destacan numerosos incendios de iglesias, hasta un republicanismo moderado que no desentonara con la derecha confesional de la CEDA. Participó en todos los Gobiernos hasta 1936. Comenzó como socio del Gobierno Progresista de Azaña, del que no tardaría en salir al ver la política sociolaboral por la que apostaban los partidos de izquierda, conllevando que su sector más izquierdista, liderado por Marcelino Domingo fundara el PRS. En las siguientes elecciones se erigieron como aliados en la formación de Gobierno con la CEDA, siendo Lerroux la figura clave. Pero los problemas continuaban en el partido, y, nuevamente su sector izquierdista, liderado por Diego Martínez Barrio, otro hombre fuerte del partido, decidieron separarse para formar el PRD. Las escisiones de estos importantes integrantes, más los constantes escándalos de corrupción que padecían sus gobiernos, conllevaron que el partido se hundiera en las elecciones de 1936.
- Partido Agrario Español (PAE): Partido político fundado de manera tardía, básicamente por la oposición de gran parte del personal agrario sobre la reforma agraria que pretendía llevar a cabo el gobierno popular de izquierdas. Su único interés era el sector agrario, pero las políticas cedistas a favor de la propiedad privada y los antiguos latifundios le acercaron a este grupo, llegando a ser un firme colaborador en sus gobiernos. Sus principales miembros fueron José Martínez de Velasco, Nicasio Velayos Velayos, Antonio Royo Villanova y José María Cid Ruiz-Zorrilla.
- Derecha Liberal Republicana (DLR) / Partido Republicano Progresista (PRP): Colocado en el centro-derecha del espectro político, el partido fundado por Niceto Alcalá Zamora fue más importante por la labor republicana de sus dos referentes, Alcalá Zamora y Miguel Maura, que no por sus modestos resultados electorales. Sus estatutos defienden un liberalismo económico, un aumento de las libertades individuales y los derechos civiles, y un conservadurismo político contraria a la visión reformista de Azaña y de la izquierda aun más radical. Alcalá Zamora fue el primer Presidente de la República y uno de los defensores más acérrimos de la República española.
- Partido Republicano Conservador (PRC): Procedente también de DLR, una vez este partido se fragmenta la corriente más conservadora seguiría a Miguel Maura en la creación de este partido, siendo una continuación de la labor realizada por la DLR.
- Partido Liberal Demócrata (PLD): Esta formación minoritaria, fundada y liderada por Melquíades Álvarez, se situó en el centro-derecha del espectro político de la Segunda República, y participó en los gobiernos republicanos cedistas. Otro de sus más significados militantes fue Alfredo Martínez García-Argüelles, Ministro de Trabajo en 1935.
- Renovación Española (RE): Liderada por José Calvo Sotelo, este partido representaba a las clases altas y la aristocracia terrateniente española. Se declaraban monárquicos y al mismo tiempo democrático, cosa que les conllevó malas relaciones con los partidos de la extrema-derecha pese a compartir algunos ideales. Pese a que sus resultados no fueron admirables, se puede decir que nunca fueron a menos y tuvieron presencia parlamentaria constante.


La Izquierda:


- Acción Republicana (AR): El partido fundado por Manuel Azaña fue uno de los partidos estandarte de la República. De ideología de centro-izquierda, con compromisos autonomistas y anticlericales, y firmemente convencidos de la necesidad de grandes reformas en sectores como el servicio militar y el sector agrario. Con el paso del tiempo su ideología se iría moderando, comportando que su sector más izquierdista abandonara el partido para juntarse con el PRS, liderado por Martínez Barrio. Pese a sus resultados modestos, tuvo un gran peso en el devenir de la República sobre todo en su Gobierno Provisional y en el resto de gobiernos de izquierda. Además de la figura de Azaña, otros miembros destacables fueron José Giral Pereira y Claudio Sánchez-Albornoz.
- Izquierda Republicana (IR): Unión del partido AR de Azaña con otros partidos de la izquierda como son el Partido Radical Socialista de Marcelino Domingo y de Alvaro de Albornoz, y el galleguista ORGA de Santiago Casares Guiroga, para formar este solido grupo. El partido obtuvo un buen resultado en las siguientes elecciones (1936) donde acudía dentro del Frente Popular, y a partir de la cual Azaña volvía a salir elegido como Presidente de la República. La complejidad del grupo, formado por tendencias diferentes, hizo que se potenciara su punto ideológico común que fue el izquierdismo, el autonomismo y la idea de una España social y laica.
- Partido Socialista Obrero Español (PSOE): El PSOE y su sindicato la Unión General de Trabadores (UGT) llegaron a la República dubitativamente. No habían combatido a la dictadura de Primo de Rivera, y en el 1930 únicamente podemos decir que existía un cierto entendimiento con las posiciones republicanas. No obstante, la capacidad de adaptación a los cambios de Francisco Largo Caballero, capaz de entenderse con Primo de Rivera y diez años más tarde con los republicanos, logró que los socialistas tuvieran una posición de participación directa en los siguientes gobiernos republicanos. Este hecho de querer participar en el gobierno republicano también generaba una perspectiva inusual, ya que contrariamente a lo que sucedía en otros Estados europeos donde los socialistas no osaban compartir Gobierno con socios no socialistas, el PSOE aceptaba la opción de competir y formar Gobierno con otros grupos no socialistas en una República que no era socialista, pero que a los ojos socialistas podría optar a serlo en el futuro. Este partido fue en todas las elecciones el partido clave en la izquierda española, siendo el partido más votado en todas las elecciones. Otros socialistas republicanos fueron Julián Besteiro e Indalecio Prieto.
- Agrupación al Servicio de la República (ASR): No se fundó como partido político, sino que fue simplemente un grupo de unión de intelectuales y profesionales interesados en construir una nueva España. Sin una ideología demasiada clara, y cambiante según las circunstancias, virando desde la centro-izquierda hasta la centro-derecha, postulaban por una estricta separación de poderes, por una estructuración del Estado por provincias con pocas competencias, una también estricta separación Estado-Iglesia, y una economía parcialmente planificada con el fin de lograr un Estado más social. Entre sus miembros más destacados estaban ilustres como José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Antonio Machado.
- Partido Radical Socialista (PRS): Primera escisión procedente del sector izquierdista de PRad promulgada por Marcelino Domingo. La ideología del PRS era de izquierdas, defensora de un estado laico, profundamente anticlerical, y reformista en aspectos fiscales, agrarios y del ejército. El PRS encarnaba una unión de principios liberales y socialistas, de federalismo y de laicismo. El ideario era claramente radical, fuertemente anticlerical y hostil con las grandes propiedades, especialmente las agrarias. Este grupo representaba el polo opuesto al pensamiento promulgado por Alcalá Zamora, de “prudentismo” y de la necesidad de un fuerte apoyo conservador para el devenir republicano. Este grupo fue partidario de todos los gobiernos progresistas de Azaña. Además de Marcelino Domingo, otros miembros importantes fueron Álvaro de Albornoz, Ángel Galarza y Juan Botella.
- Partido Radical Demócrata (PRD) / Unión Republicana (UR): PRD también nace de la escisión del PRad, debido a las políticas llevadas a cabo por este partido en su gobierno radical-cedista. Esta escisión es liderada por Diego Martínez Barrio deja cojo al PRad de su sector de centro-izquierda. Poco después Martínez Barrio y sus seguidores, se unen con los sectores más centristas del PSOE y del PRS, y forman UR, un partido de centro-izquierda, contrarios a las políticas del binomio Lerroux-Gil Robles, y defensores del Estado laico. Una vez acabada la Guerra Civil, fue uno de las organizaciones republicanas más importantes en el exilio.


La Extrema Izquierda:


- Partido Comunista de España (PCE): Creado a raíz de la Revolución Rusa, el PCE llegó a la República por primera vez como un partido legal. No obstante, su situación era muy precaria, debido a las purgas y los años de clandestinidad. El partido no contaba con una gran influencia social ni un gran numero de militantes, a pesar de que sus acciones eran muy sonadas en la imagen pública. A partir de la victoria electoral de la CEDA en 1933, su prestigio como opositor mejoró considerablemente, así como su numero de afiliados, cogiendo un peso importante, especialmente en Cataluña donde actuaba como Partit Comunista Unificat de Catalunya (PCUS). Sus juventudes, una vez unificadas también contaban con un núcleo social importante, lideradas por Santiago Carrillo. Los principales nombres del partido fueron José Díaz, Dolores Ibárruri, Vicente Uribe y Antonio Mije.
- Bloque Obrero y Campesino (BOC): Partido comunista nacido de la unión de los disidentes catalanes y baleares del PCE. Este partido era contrario a las líneas establecidas por la III Internacional Comunista (Que pregonaba el PCE), y que abogaban por una unión de las izquierdas de todo tipo contra el capitalismo. Dentro del partido se apostaba por una revolución proletaria absoluta, por una independencia de los partidos nacionales sobre la Internacional. Entre sus postulados también tenía cabida el derecho de autodeterminación del “Pueblo Catalán” a pesar que nunca mantuvieron relaciones amistosas con partidos más moderados como Estat Català o ERC.
- Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM): Fundado por Andreu Nin inicialmente como Izquierda Comunista de España. Este partido se nutria entre sus militantes con los expulsados y disidentes del PCE y el BOC. Su ideología inicial era contraria a las líneas promulgadas por la Internacional Comunista y la URSS, cosa que les hizo acercarse de forma importante al Trotskismo. El POUM también apoyaba abiertamente los procesos autonomistas y la libre determinación de los pueblos, y fue el primer partido en constituir unas juventudes políticas, en las cuales creció un ilustre personaje de la Transición Española como es Santiago Carrillo.
- Partido Sindicalista (PSind): Este partido, creado por Ángel Pestaña, miembro destacadísimo del sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT), pretendía contribuir al movimiento obrero dotándolo de un partido político que sin inmiscuirse en la labor de los sindicatos colaborase con los mismos pero con plena autonomía. A diferencia de lo establecido por PSOE-UGT, Pestaña pretendía crear un partido independiente de su sindicato, y a si no se supeditase la labor sindical con los intereses del partido. Cabe destacar que Pestaña, a pesar de ser miembro y múltiples veces Secretario General de la CNT, se declaraba un anarquista moderado, y en una época en el que el sindicato vivía un gran radicalismo, la creación de este partido fue vista des del interior del sindicato con escepticismo.


Partidos Nacionalistas:


El Catalanismo, resurge después de los tiempos difíciles de represión producida por la dictadura de Primo de Rivera, y lo hace no desde su corriente moderada y socialmente conservadora, la de la Lliga y Cambó, sino desde posiciones mucho más exigentes políticamente, con un contenido social mucho más reivindicativo y con un poderío nunca antes visto. Su figura clave, especialmente en los inicios de la República, fue Francesc Macià, fundador en 1922 del partido pro-autodeterminación Estat Català, que con la llegada del nuevo régimen, se adhirió a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). ERC no promulgaba un movimiento independentista y secesionista, sino únicamente militar en una España republicana y federal, en la que Cataluña, de forma autónoma, formara parte. ERC no solo triunfo en las elecciones al Parlamento de Catalunya, donde se llevó 57 escaños de los 85 que se disputaban, sino que se convirtió en el partido catalán de referencia en el resto de España. Sus principales líderes fueron el ya mencionado Francesc Macià y Lluís Companys.
El otro partido catalán importante fue la Lliga Regionalista o Lliga Catalana (a partir de 1933), con una posición mucho más conservadora y democristiana. La Lliga ya fue un partido importante durante las etapas anteriores a la República, donde destacó la creación de la Mancomunitat (1914), un órgano sin poder legislativo ni valor político, pero que ponía la primera piedra de autogobierno en territorio catalán. No obstante, una vez iniciada la República, la creciente popularidad de Macià conjuntamente con la enfermedad de Francesc Cambó, hizo que esta perdiera su posición preeminente. Sus referentes durante la República fueron Francesc Cambó y Ramon d'Abadal i Calderó, que retomaban los rumbos del partido creado a inicios de siglo por Enric Prat de la Riba.


En cuanto al País Vasco y Galicia, debemos decir que sus movimientos pro-autonomía tuvieron un peso muy inferior al catalán. Si bien es cierto que en el País Vasco existió el nacionalismo desde mucho antes de la República, y existían grupos republicanos regionalistas desde los inicios de este régimen, sus movimientos regionalistas, de origen rural, conservador y cristiano, fue mucho menos batallador que los movimientos catalanes. El principal partido vasco del momento fue el Partido Nacionalista Vasco (PNV), embrión del partido que actualmente conocemos en esta comunidad. Este partido, nacido de la coalición de fuerzas políticas opuestas a la dictadura de Primo de Rivera, y con coincidencia de valores cristianos y conservadores, estaba claramente dividido entre los partidarios de establecer una autonomía firme y los que se conformaban con crear un Estatuto legal que les estableciese unos derechos propios como comunidad dentro del Estado español. Entre sus elementos definitorios encontramos el federalismo, que daría paso más adelante al autonomismo, el conservadurismo de raíz cristiana, y una voluntad monárquica, incluso carlista, que no obstante no evitó la colaboración de este grupo con la República.


En el caso gallego, las pretensiones fueron incluso inferiores, con un mayor interés en intervenir en los gobiernos de ámbitos estatal que no de luchar por sus derechos regionales, como lo muestran los apoyos de su principal protagonista Casares Quiroga (ORGA) en los gobiernos nacionales de Azaña (IR). La Organización Republicana Galega Autónoma (ORGA), era el principal grupo galleguista, con tendencias hacia la izquierda del espectro político. Este grupo fue uno de los principales protagonistas en la formación de Gobierno en los años progresistas del régimen, a raíz de su líder Casares Guiroga, antes mencionado. Sus postulados se dirigen hacia los aspectos sociales de la vida española: Voluntad popular, sufragio universal, libertades públicas, y estricta separación entre Estado-Iglesia. Este grupo se unirá en 1934 con varios grupos más del centro y de la izquierda para crear Izquierda Republicana (IR), liderada por Azaña.


Otros partidos nacionalistas:


- Acció Catalana Republicana (ACR): Nacido de la unión de los grupos contrarios a la dictadura de Primo de Rivera Acción Catalana y Acción Repúblicana de Cataluña estaba integrado especialmente por intelectuales, personalidades de profesiones liberales y clase media. Participó como miembros en coaliciones gubernamentales en Cataluña en el Gobierno Companys y ocupó el Ministerio de Economía con Nicolas d’Olwer en el primer Gobierno de Azaña. Algunos de sus militantes más importantes fueron Nicolau d’Olwer, Claudi Ametlla y Joaquim de Camps.
- Unió Democrática de Catalunya (UDC): Se funda como un partido de carácter catalanista y de inspiración cristiana, aunque de carácter no confesional. La mayoría de sus integrantes procederían de sectores carlistas, cuyos partidos no permitían los rasgos catalanistas y pro-estatutarias de los miembros catalanes. No obstante, muchos miembros también procederían de ACR, descontentos por la tendencia aconfesional que estaba acompañando a este partido. Manuel Carrasco i Formiguera y Pau Romeva i Ferrer fueron sus principal miembros.

- Acción Nacionalista Vasca (EAE-ANV): Nacida de una escisión del PNV, representa el ala izquierdista independista de Euskadi. Su peso histórico en el movimiento nacionalista vasco ha perdurado hasta estos días, y actualmente se encuentra ilegalizado por su presunta vinculación con Batasuna. A diferencia de otros partidos nacionalistas en el País Vasco, pretendían la separación del Estado y la religión, a pesar de no considerarse anticlericales. Sus resultados siempre fueron bastante discretos, aunque su peso social resultaba considerable. Tomás Bilbao fue probablemente su fundador y miembro más reconocido.




FRANK MORALES

Politólogo

miércoles, 29 de septiembre de 2010

LA II REPÚBLICA: Los grupos políticos republicanos [Parte 1]

La monarquía ha sido siempre un elemento clave e indispensable en la historia española. La importancia del Jefe de Estado, desde los reyes católicos hasta 1978, ha sido muy importante en todo momento, y considerando que de estos 503 años, 454 han sido los Reyes los emcargados de ocupar este cargo, es visible hasta que punto la historia de España está unida a la monarquía y a los partidos políticos de concepción monárquica.

El relanzamiento del Republicanismo en España se produjo en 1926, a consecuencia del desencanto por la monarquía que había apoyado la dictadura de Primo de Rivera. Desde Europa llegaban nuevas corrientes de pensamiento, como son el federalismo, el sufragio universal y los ideales revolucionarios procedentes de la URSS. Dicho año, se crea una Alianza Republicana con diversos sectores, como son el Partido Radical de Alejandro Lerroux, en realidad cada vez menos radical, o el grupo de Acción Republicana liderada por Manuel Azaña. A partir de 1930, las reuniones y mítines republicanos van teniendo cada vez más fuerza, animados por ambiciones cada vez menos contenidas, pretensiones autonomistas y por el creciente descontento de la población en prácticamente todos los ámbitos de la vida española como fue, por ejemplo, la situación de la industria.

Para comenzar, deberíamos contemplar como era el sistema de partidos que se deriva de este régimen y de su constitución, creando una nueva dinámica de competición democrática nunca vista antes en España, e incluso revolucionaria en el panorama europeo donde seria de lo más avanzado de la época.

En el sentido de catalogar los sistemas de partidos y sus características, dos autores como Duverger o Sartori nos son de gran ayuda. Ambos autores sostienen que en el momento de catalogar un sistema de partidos, se debe tener en cuenta el número de partidos que hay en el sistema. En el caso de la España de la época republicana era realmente un número muy alto de formaciones. No obstante, Sartori añade otros elementos básicos que también deben de ser contemplados para analizar un sistema. Estos elementos son, por una parte la distancia ideológica entre los partidos que lo componen, la dirección en la que se mueve la competición partidista, que puede ser hacia el centro, (centrípeta) o hacia los extremos (centrifuga) y por último, contemplar numéricamente no a todos los partidos del sistema, sino únicamente a los que intervienen realmente.

Si utilizamos estos tres parámetros encontramos que el sistema de partidos republicano es multipartidista, ya que existen múltiples partidos con capacidad para intervenir; está polarizado, ya que existe una gran distancia ideológica entre los partidos que intervienen; y es centrífuga, ya que el discurso ideológico predomina para poder diferenciarse de los demás. Se debe tener en cuenta que con el paso del tiempo y el cambio de la coyuntura, así como la maduración y adaptación de los partidos al nuevo régimen, el nexo común de los grupos, la defensa de la República, fue desapareciendo del discurso y se fueron extremando las posiciones y resaltando las diferencias o cleavages. De esta manera, y con palabras de Sartori, podemos decir que el sistema de partidos de la II República era un sistema multipartidista extremo polarizado.

El sistema electoral de este régimen también favorecía que apareciera este tipo de competición partidista que acabamos de explicar. Este sistema promulgaba por primera vez en España un sistema semipresidencial mediante sufragio universal para todo ciudadano de cualquier género, procedencia, y estatus socioeconómico, con la única condición de la mayoría de edad electoral de 23 años. El sistema electoral era mixto, entre mayoritario y proporcional, de manera que concedía el 80% de los escaños de forma mayoritaria, y reservaba el 20% restante a una división proporcional (Que inspiró entre otros sistemas electorales al italiano). De esta manera, se conseguía una proporcionalidad muy destacable, y nunca igualada en nuestro país, con un diputado por cada 50.000 habitantes (470 diputados por 350 de la actual etapa, que representa un candidato por cada 130.000 habitantes). Las circunscripciones eran provinciales, más las ciudades de Barcelona, Madrid y otras capitales de provincia que con su partido judicial superasen los 10.000 habitantes.

El contexto histórico influyó de forma significativa en este nuevo sistema. En este podemos ver las nuevas tendencias europeas democráticas y multipartidistas que se habían iniciado en la República de Weimar alemana, y que continuaban con la III República Francesa y la presente que estamos estudiando aquí. Es conveniente destacar los efectos que conllevaron estos regímenes: En el caso alemán, la apropiación de todos los poderes de Hitler y su NSDAP, aprovechando al máximo la Constitución de Weimar; en el francés, la caída del régimen y la ocupación nazi manifestada con la Francia de Vichy; y en el caso español, una Guerra Civil y la proclamación del régimen Franquista, y 35 años de dictadura. En todos estos casos el sistema de partidos, conjuntamente con el sistema electoral tuvo una importancia vital en el desarrollo de los acontecimientos, aunque no obstante, esto no significa que dichos regímenes no fueran correctos o legítimos, sino que resultaban sencillamente inviables y demasiado avanzados para la época.

A continuación, pasaremos a describir de forma más exhaustiva las características de este sistema de partidos.

Este nuevo régimen representaba, como ya hemos visto, una situación nueva en España, poniendo fin a los dos sistemas de partidos vividos hasta el momento: el sistema de partido único de la Dictadura de Primo de Rivera, y el bipartidismo a turnos, artificial y basado en la doctrina canovista de partidos de la Restauración. El gran cambio de esta nueva etapa residía en que los partidos surgieran de forma espontanea, desde abajo, como resultado del hasta ahora restringido derecho de asociación, con los que se fomentaba la diversidad de opiniones y la unión de individuos que afinidades ideológicas. Los partidos pasaban pagina al caciquismo y a servir únicamente a los deseos del Estado, y retomaban una nueva dimensión en la que se convertían en los instrumentos y herramientas de la sociedad y de la comunidad, en el defensor de los intereses del administrado y no de la administración. Los partidos eran creados por el pueblo, para servir al pueblo y canalizar sus diferencias ideológicas.

La democracia suponía admitir algo que hoy nos parece obvio pero no así entonces: la sociedad española no es uniforme, y por tanto, cabe esperar discrepancias ideológicas entre las “opiniones” como Azaña las llamaba. Ya no existía una “opinión nacional”, sino que existían muchas, representadas cada una de ellas en su partido político.

Un elemento primordial que caracterizó esta época fue la desaparición de lo que en la restauración se entendía como “partido de notables”. Los partidos dejaban de ser las asociaciones carentes de apoyo social mediante las cuales personajes ilustres accedían al poder. Esto no quita que durante los primeros momentos de la República se conociera diversos partidos como “el partido de Azaña” o “el partido de Alcalá Zamora”, pero poco a poco estos partidos y todos los demás que se iban creando fueron desarrollando prácticas que desarrollaban la idea de “partidos de masas”. Estos partidos respondían a ideologías socialmente arraigadas, y que se nutrían de un gran número de afiliados, cosa que hacía necesaria una organización importante, basada en la participación de sus afiliados en las decisiones del grupo. No obstante, conviene tener en cuenta que estos partidos de “masa” se encontraron con el mismo mal endémico que siempre ha atormentado a los grupos políticos españoles: la indiferencia del ciudadano hacia la política y la indecisión del ciudadano de centro.

Otro elemento a destacar es que paradójicamente este régimen, padre de la democracia y los partidos políticos en España, parecía también el elemento depurador del parlamentarismo teórico. Aunque es cierto que el régimen fue por encima de todo parlamentario, los mismos grupos políticos representados en el Parlamento, veían con malos ojos a este organo. La izquierda socialista veía la práctica parlamentaria como un instrumento burgués, un elemento que servía para mantener la dominación mesocrática. Y des del fascismo obviamente tampoco les hacía gracia la idea de tener un Parlamento que a sus ojos solo perjudicaba la unidad del Estado, y fomentaba la lucha y la discusión, dificultando la actuación del Estado.

La modernización de los partidos políticos resultó notable. Manuel Azaña supo como nadie poner las bases de lo que debía ser un partido político moderno, creando muchas premisas que aun en los partidos actuales tienen cabida. Los partidos de la República se mostraron mucho más conformes con al avance mediante competición partidista, donde la diversidad partidista e ideológica aseguraba la representatividad, que no mediante democracia directa (Referendums y plebiscitos), que había sido históricamente el medio utilizado por los dictadores en España. La idea de concebir Gobiernos monocolor o de partido único también era vista como negativa, al igual que la concepción de “visión nacional” a la que antes nos hemos referido. Azaña entendía que cada partido debía de tener su visión de las cosas, su interpretación de la opinión pública, por lo que ninguno podía, en términos absolutos, acaparar el término de esta visión nacional. De esta manera, Azaña defendía el pluralismo partidista contra las posturas que optaban por restringir las opciones, bien a través de la democracia directa, que solo ofrece dos respuestas (Si/No), o bien a través de intereses partidistas de monopolizar la opinión pública nacional.

Un elemento característico fue la imprescindible disciplina de partido que se impuso en este momento en los grupos políticos, debido a su gran volumen de afiliados. Esta disciplina de partido no era vista, como anteriormente lo era, como un seguidismo ciego a las pautas marcadas por el líder del partido, sino como un vínculo estricto con el partido y con su programa político.

Otra novedad fue el nuevo funcionamiento y organización de los partidos políticos dentro del Parlamento. Este punto, también fue muy difundido por Azaña. El líder de Acción Republicana y más tarde creador de Izquierda Republicana, separó el concepto de partido político y grupo parlamentario. Por primera vez el partido parlamentario y el partido organización o extraparlamentario operaban “separadamente” aunque la toma de decisiones siempre operaba desde la organización. De esta manera, no era inconcebible que se configurasen coaliciones electorales, pero que una vez dentro del Parlamento actuasen por separado y defendiesen opiniones divergentes.

A partir de esta época se comenzó a abandonar la idea de que hacer “política de partido” era negativo. Cada partido hacia lo posible por acceder al máximo electorado, y consecuentemente conseguir el máximo de escaños posible. Esta era la aspiración principal y legítima de cada partido, como lo sigue siendo actualmente, y por tanto las coaliciones tenían este mismo sentido. Sin duda, si algún partido hubiera contado con una amplia mayoría en el Parlamento (Cosa que no ocurría), este hubiera impuesto su propio modelo constitucional, a imagen y semejanza de su partido.

Uno de los cleavages más importante de la época, y poco presente en nuestra actual sociedad, era el tema agrario. En los años 30’s, España está escasa de tierras y de puestos de trabajo para los agricultores. Ante estos problemas de falta de tierra y de trabajo, era inevitable que se pusieran en duda los tradicionales cimientos que habían sustentado la agricultura española, es decir, los latifundios. Esta situación llevó a posiciones irreconciliables entre propietarios y agricultores, que llevó a este tema a estar en primera línea durante todo el transcurso republicano. Uno de los grupos más presente en las reivindicaciones agrarias fue la CNT, muy presente en Andalucía donde la agricultura y la presencia de latifundios era muy común.

Finalmente, otro tema clave, que contribuyó a acentuar el clima de crisis, fue el tema regionalista. Los movimientos autonomistas no suponían una amenaza para la unidad del Estado, pero aun así suponían un importante problema social que los gobiernos republicanos debían de resolver lo antes posible. Entorpecen los debates constitucionales y dificultan el funcionamiento de las instituciones, y permiten que los enemigos del régimen, conspiren contra este conjuntando los conceptos de autonomismo e independentismo, con el único fin de romper la República y otorgar una escusa al ejército para reclamar su posición histórica de salvador de la integridad del Estado español, cosa que como ya sabemos lleva a consecuencias devastadoras.
Frank Morales
Politólogo

viernes, 17 de septiembre de 2010

El Pulso

En las últimas semanas no hemos parado de escuchar noticias que no nos permiten otra salida que ponernos las manos en la cabeza y rezar (los que aun conserven algún tipo de fe). Hemos vivido con desasosiego y preocupación, en algunos momentos incluso con miedo, como en España se ponían en práctica las recetas fracasadas de los organismos económicos internacionales (como el FMI), y lo que es más, lo hemos visto con un gobierno de pretendida tendencia social demócrata en el Gobierno. Las propuestas del Gobierno que encabeza Jose Luis Rodríguez Zapatero han supuesto un mazazo a las aspiraciones de los trabajadores y clases más necesitadas, realizando un bandazo importantísimo en su política social, retirando ayudas que mucho costaron conseguir como la de los nacimientos a partir de 2011 o la de alquileres a jóvenes emancipados con bajos sueldos. La política Zapatero se ha vuelto imprevisible en todos sus sentidos, y hemos visto que cualquier reunión del G-20 o una simple llamada de teléfono procedente del Presidente americano Barack Obama pueden resultar suficientes para cambiar drásticamente el rumbo político del Gobierno español, que debería haber sido, y no fue así, el referente claro de la UE durante su Presidencia en el primer semestre de 2010.

A todo esto si sumamos la aprobación por decreto de la reforma laboral, sin entendimiento con sindicatos, llegamos a la actual situación de crisis, desconfianza, y una huelga general el próximo día 29 de este mismo mes sobre la mesa. Las medidas planteadas por el gobierno además de abrir la puerta a la barra libre de la patronal para rebajar los salarios e incumplir los convenios colectivos, rompe acuerdos con los sindicatos y con el Pacto de Toledo, y da al traste con otras medida ya consolidadas socialmente y que son parte de nuestro sistema democrático.

El tiempo pasa y con él los errores se hacen cada vez más visibles. Han pasado casi seis años desde que Zapatero dijera que “bajar impuestos era de izquierdas”. Entonces la izquierda, más allá de su partido, no se lo creíó, y a los expertos tampoco les convencía esta afirmación. Gaspar Llamazares, Secretario General de Izquierda Unida, así lo expresaba: “Bajar los impuestos no es de izquierdas, nunca lo ha sido ni lo será”. Llegaron los superávits, tampoco propios de un Gobierno de izquierdas tan entregado a las políticas sociales como se declaraba este del PSOE, y todo parecía en calma. No obstante, todos lo sabemos, la economía es cíclica, como nos mostró J. K. Galbraith. Los tiempos difíciles llegaron, y con estos el descenso del crecimiento económico, en España nunca superior al 4% del PIB, y la recesión a la que estamos intentando remontar en estos momentos.

En estos dos años de crisis que llevamos, Zapatero ha tenido oportunidades de retractarse de esta afirmación, y de paso realizar la política de izquierdas que se le supone, pero no ha sido el caso. Es cierto, han subido algunos impuestos menores como el del tabaco y el alcohol, y también algunos importantes como el impuesto al consumo (IVA) o el de las rentas altas. Lamentablemente, y a falta de ver los resultados que esperanzadores no parecen, estas subidas de impuestos parecen claramente insuficientes.

Estas medidas, surgidas del FMI y del Presidente Obama, no consisten en otra cosa que lo que se vino aplicando en América Latina durante las últimas décadas, y que comportó duros gobiernos dictatoriales y difíciles transiciones (Pero para eso ya estábamos nosotros para dar ejemplo…) donde como siempre las poblaciones resultaban las grandes perjudicadas de todos y cada uno de estos procesos.

Carlos Carnicero, Master en Relaciones Internacionales por la London School of Economics, y Antonio Roldan, asesor económico en el Parlamento Europeo, piensan lo siguiente: “Si los gobiernos no han sido capaces de poner en marcha las reformas prometidas que les permitan mandar en los mercados, ¿qué autoridad tendrán sobre los ciudadanos para pedirles que hagan esfuerzos y se adapten a los nuevos tiempos? ( Diario Público, 16/04/2010). Ciertamente, como estos expertos nos indican, estamos viviendo un pulso constante entre los ciudadanos y los mercados, y hasta el momento parece que los mercados nos han tomado ventaja, y que los gobiernos de los Estados, en su posición de árbitro en la contienda no parecen dispuestos a equilibrar este pulso dando un empujón a sus ciudadanos.

En nuestras manos queda este pulso, que solo ganaremos defendiendo una salida de la crisis que se inicie con la creación de empleo, una contundente reforma fiscal, un control a la especulación y los beneficios de la Banca, e instando a los Gobiernos a tomar nuevas paquetes de medidas afines con la población que representan, que favorezca a los intereses de la mayoría de la población y no solo a unos pocos, y que mejore, no que empeore, a los más necesitados, es decir, a parados y pensionistas.
FRANK MORALES
Politólogo

jueves, 29 de julio de 2010

El Govern local

A través de la trobada que es va dur a terme el passat dia 15 de juliol amb l’Alcalde de Terrassa, l’honorable Pere Navarro, aprofundirem en aquest article sobre alguns elements claus per entendre la governança local al segle XXI. Aquests elements, que estan cridats a innovar el panorama de la gestió del Govern a través d’esferes més participatives per part de la població, són la consulta ciutadana, l’aplicació de les tecnologies 2.0 i de les anomenades Tecnologies de la Informació i de la Comunicació (TIC).

Durant aquesta reunió, s’ha constat que no tan sols encara existeix un gran espai per l’administració local, sinó que si ha d’existir una administració, aquesta és sense dubte la local. El principal motiu de la seva importància deriva de la seva proximitat al ciutadà, cosa que la fa ser l’administració que millor coneix les necessitats i els problemes dels ciutadans, de tal manera que esdevé la principal font en quant a la prestació de serveis i solució de problemes dels ciutadans. No obstant, aquesta administració no sempre té els recursos o les competències per donar resposta a totes les demandes de la seva població.

Com hem dit, l’administració local és la més propera a l’individu, i la que aquest utilitza a l’hora de comunicar les seves queixes i necessitats, les quals en ocasions sobrepassen les competències que estrictament per llei li correspon a l’ent local. D’aquesta manera, l’administració ha d’actuar conseqüentment degut la seva vocació natural de servir a la ciutadana i davant de la impossibilitat “d’enviar al ciutadà cap a Sant Jaume o cap a la Moncloa”, és a dir, cap a les altres administracions competents. Així podem veure, com ens ho a fet veure el senyor Navarro, l’administració local és la que coneix a l’individu i la que el serveix primordialment per la seva proximitat, inclòs superant d’aquesta manera els límits establerts per la llei.

També s’ha comprovat que els majors problemes amb les que es topa l’administració local són: el control per part de les administracions superiors i el recursos que disposen els governs local. En el primer cas, hem vist que l’administració local opera sota el control ferri per part d’altres administracions i inclòs des del mateix Ple de l’Ajuntament entre els diferents grups polítics. L’Alcalde Navarro ens ha mostrat les dificultats que suposa per un membre de Govern escapar a aquest control, i d’aquesta manera ens ha fet adonar-nos que aquests casos de corrupció política s’han hagut de dur a terme a través de àrdues estratagemes per evitar aquest control. Un altre problema amb el que es topa l’administració local és la manca de recursos de la que disposen la majoria dels ajuntaments per donar resposta a les necessitats dels ciutadans. Aquest problema s’ha vist encara més accentuat per la retallada que han patit els diferents ajuntaments a causa de la crisi econòmica, de tal manera que encara limita més l’actuació dels governs locals.

Durant la trobada, també s’ha pogut comentar les perspectives que aporten les consultes ciutadanes com a mètode per escollir les polítiques locals a implementar. Hem vist com tota decisió política implica un procés deliberatiu d’alguna magnitud, ja que no es pot eludir la responsabilitat dels representants electes de produir la voluntat de la ciutadania. La Llei de Barris n’és un dels exemples més clars d’aquestes iniciatives, on es busca donar resposta a les iniciatives i propostes d’associacions i veïns del barri mitjançant sessions i espais de participació. El senyor Navarro ens comenta que una consulta ciutadana ha d’estar preparada a consciencia, i ha de constar d’un apropament cap als interessos i necessitats dels ciutadans, per tant, poc sentit té dur a terme aquestes consultes sobre temes tribals, innecessaris o que no despertin per la població sensacions de poca utilitat. Aquest element pot mostrar-se en el fracàs de la consulta de la Diagonal de Barcelona, on la població veia les opcions proposades com a cares, extravagants, i el canvi en aquest moment totalment innecessari i molt més quan altres necessitats es veien més urgents.

Un altre element del qual s’ha pogut treure conclusions han estat sobre la introducció de les oportunitats que ofereixen les TIC i les tecnologies 2.0. a l’esfera pública de l’Ajuntament. Internet, a través de les noves xarxes socials i de les possibilitats que aporta s’ha convertit també en un element d’apropament dels càrrecs públics locals, sovint percebuts com a molt allunyats de la seva població. El mateix Alcalde de Terrassa ens permet fer-nos una idea: té blog, pagina web, facebook, e-mail d’atenció ciutadana, respon qüestions en directe a Canal Terrassa, etc. No hi ha dubte, l’Alcaldia és en aquests moments més propera al ciutadà del que mai ho havia estat. Però com el mateix Pere Navarro ens diu això pot arribar a ser pesat, a ser“un rollo”. Internet és sens dubte una eina molt útil per segons quin tipus de coses, com ara la comunicació, i esdevé un avenç considerable, però tot hi això, Internet també esdevé una eina perillosa en quant a la veracitat de les coses que se’n poden consultar. A Internet la publicació de calumnies és realment molt senzill, i les facilitats que aporten les TIC i les xarxes socials com Facebook o Twitter expandeixen les “pandèmies informatives” a una velocitat molt alta. Davant aquesta perspectiva, i més davant d’una ciutadania expectant de poder criticar a les seves elits polítiques, l’Alcalde que s’atreveix amb aquests nous medis juga el risc de veure’s immers en aquestes crítiques i calumnies de tot tipus. Un altre element que el senyor Navarro ens ressalta sobre la separació elector-polític és el recel de la població en apropar-se a l’Alcalde, a considerar-lo un ciutadà més de la ciutat, i a considerar que pel sol fet de ser Alcalde no pot tenir els mateixos hobbies, comprar a les mateixes botigues, ni passejar pels mateixos carrers. Amb aquest fet, veiem que aquesta separació entre els ciutadans i els seus representants polítics elegits pel poble mateix, és indirectament retroalimentada per la mateixa població, la qual encara no sap percebre als líders polítics com a ciutadans com ells.

Finalment, hem pogut comprovar l’opinió del senyor Navarro en relació a alguns dels principals temes de l’actualitat política, com han estat la sentència del Tribunal Constitucional sobre l’Estatut, on el Ple de l’Ajuntament de Terrassa s’ha pronunciat al respecte mitjançant una moció extraordinària de defensa del text. Per la seva part, el senyor Navarro ens ha mostrat com des del seu Ajuntament es confia en la renovació del pacte polític que aconsegueixi solucionar la situació actual, tot i que destaca la dificultat que suposarà aconseguir un consens entre els partits catalans, com a la pràctica estem veient, degut a la proximitat de les eleccions al Parlament de Catalunya previstes per aquesta tardor.

Preguem que ens disculpin per no poder oferir la transcripció completa de l’entrevista per un error nostre a l’enregistrar-la.

RAHMA EL BADOUI, FRANK MORALES
Politólogos